Cani jugando al Futbol Español

Formó parte de numerosos equipos tan reivindicables como talentosos durante toda su carrera, que fue extensa e irregular, de la que se rescatan años concretos y momentos puntuales de un nivel que apuntó muy alto no hace tanto tiempo. Anunciada su retirada a los 36 años, y habiendo sido parte de un fútbol anterior al de Cristiano y Messi, una era que cuesta casi recordar, Rubén Gracia ‘Cani’ construyó su nombre entre Zaragoza y Castellón, antes de marcharse entre lágrimas de su Romareda natal.

Hablar de Cani, pues, es hacerlo del fútbol español de la última década, la más importante en términos de estilo e identidad, pues fue un centrocampista que se vio reflejado en el ritmo de la España de Luis y que fue parte importante de equipos que se expresaron de forma parecida.
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Cani arrancó en Zaragoza como un mediapunta no especialmente clásico, que jugaba por dentro pero también por fuera y que no entraba en contacto con la pelota de manera continuada pero sí decisiva por las zonas y el ritmo imprimido en ellas. Recordando el equipo maño más completo del que fue partícipe, Cani fue pieza importante de un vértigo muy evidente que anticipaba las características del mejor momento de su carrera, que llegaría con posterioridad, en un Villarreal prototípico, el del 4-4-2 y bandas dinámicas y flexibles.

Con la particularidad de jugar siempre en equipos de dos puntas, y reforzándose el papel del lateral en campo contrario, Cani representó en su amanecer la figura del mediapunta que partía desde banda. Así pues, y hasta la llegada de Pep Guardiola, solía diferenciarse entre posesión y toque/combinación. Aquel Zaragoza, vibrante en la segunda; vertical y alegre, con Milito y Ewerthon, también Sergio García, y Cani y Óscar en bandas, colocaba a sus jugadores de una manera tan singular como representativa, con especial protagonismo de los costados para apoyarse y lanzar. Su última temporada en tierras aragonesas le valió para probar.
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El Villarreal de Manuel Pellegrini, semifinalista de la última Champions, pagó 10 millones de la época, una cantidad realmente considerable. Cani llegaba a un equipo realmente paradigmático considerando qué importancia, rol y lugar en el campo habría de tener el mediapunta. La línea y la altura que le correspondía al ’10’ iba a convertirse en una zona de paso, ocupada por muchos, dándole a los picos del área el punto de reunión en el que las jugadas se elaboraban y se aceleraban. El técnico chileno, con quien Senna, Riquelme y Forlán ya se habían puesto en el mapa, formó la estructura que dio y sigue dando cabida a muchos jugadores que nacieron para asistir tras recibir, esperando entre líneas y que tuvieron que crecer en la banda aún perteneciendo a sistemas protagonistas.
Pellegrini anticipó con Cazorla y Pires, dos futbolistas extraordinarios, lo que después, con Iniesta y Silva, también el propio Santi, representó el fútbol de posesión, toque y ritmo que levantó la Eurocopa de Viena.
Con ese recuerdo, y con el submarino descendido.