4-4-2 Análisis

Es que partiendo del 4-4-2 se puede dibujar el 4-3-3, el 3-4-3, el 4-2-3-1, el 4-1-4-1, el 4-5-1, el 5-4-1, el 3-5-2 y el 5-3-2 jugando con las alturas de 1-2-3 jugadores máximo; y desde cualquiera de esos dibujos resulta también sencillo volver al 4-4-2 ¿no? Para pasar a cerrar con línea de tres hay que contar con un mediocentro que se incruste entre los centrales + dos laterales largos, o con un lateral largo y otro más marcador; o un central con capacidad para incorporarse al mediocentro. Un segundo punta con cualidades de extremo o con capacidad para jugar en la mediapunta o incluso incrustarse en la línea de medios dota de mucha flexibilidad al dibujo en el frente de ataque. Un volante con querencia a jugar por el interior + un extremo reconvertido en volante; o incluso dos volantes con capacidad de jugar en la mediapunta; ofrecen muchísimas combinaciones al centro del campo. 
Al final, lo que dota de versatilidad al sistema es contar con jugadores que puedan cumplir con al menos dos roles en un mismo partido; y que ellos mismos o el propio entrenador tengan la inteligencia táctica suficiente como para ajustar durante el transcurso del mismo..
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El 4-4-2 abierto es “EL SISTEMA” base para casi todo el mundo. Adrián Cervera (tremendo aporte, por cierto) tendra más experiencia que yo, pero tú vas por los campos de España en categorías inferiores y la inmensa mayoría de los equipos (al menos, de los equipos de barrio) juegan 4-4-2 con dos MC y dos volantes. Además, es que, según la función de los dos puntas, la línea que separa ese sistema del 4231 si uno hace de segundo punta y baja mucho a recibir puede ser muy fina, y precisamente el 4-2-3-1 es el otro esquema más usado en esos campos. Ya no digamos lo que pasa en Inglaterra, donde el 4-4-2 abierto lleva décadas siendo sagrado en la mayoría de equipos. 
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Son sistemas con los que es más fácil ser compacto y cumplir con ciertos requisitos mínimos, en los que los espacios se reparten de forma equilibrada (simétrica, vaya), y que además pueden dar cabida a muchos tipos distintos de futbolistas según cómo compongas el doble pivote (que si es un Senna-Xavi ya deja de ser doble pivote), qué tipo de jugador juegue en la banda, cómo se comporten los delanteros… Es una fórmula “simple”, digamos, que reparte muy bien los espacios en todas las fases del juego para casi cualquier contexto, y a partir de la que se puede competir de muchas formas: la España de Aragonés, el Villarreal de Cazorla, Rossi y Nilmar, el Atlético de Simeone, el United de Ronaldo… Y, además, como digo, es que permite pasar muy fácilmente al 4-3-3 (Madrid de Ancelotti) o al 4-2-3-1 (como en el caso que comenta Adrián). Te permite muchas cosas sin exigirte tanto a nivel táctico en comparación con otros mecanismos.
Para mí hay que hacer diferencia entre un verdadero 4-4-2, y lo que llaman 4-4-2 en rombo. Este debe ser llamado 4-3-1-2. Son dos esquemas distintos.